
Aprender a escalar, pero también a conocer la alta montaña resulta indispensable para convertirse en alpinista.
El alpinismo es uno de los más bellos deportes que puedan existir , pero practicarlo sin técnica constituye una forma más o menos consciente de suicidio. La técnica incita a la prudencia y en especial a la lucidez; ahorra fatiga, retrasos inútiles o peligrosos, y, lejos de impedirla, favorece la contemplación. No representa un fin en sí misma, sólo un medio que condiciona la seguridad tanto a nivel individual como para toda la cordada.
Gaston Rébuffat (1921 – 1985)
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