Escalando en la felicidad

Es muy extraña esta sensación, creo que jamás me había sentido tan feliz, quizás si, cuando he disfrutado la compañía de alguna fémina amada, pero esto es distinto, es pura y la mejor energía, es como cuando me encontraba en el trance del fungy y mi energía se encontró con mi complemento y se fundió en un sólo haz de luz.

Es verdad, tenia mucho miedo antes de empezar, pero con cada paso que dábamos por entre las rocas de aproximación, este miedo se quedaba en las huellas que dejaba atrás y una especie de euforia adrenalinica comenzaba a llenar mi corazón, mis sentidos se agudizaban, mis miedos desaparecían y el cielo resplandecía.

Juan Pablo fue muy atento y paciente con su pequeña instrucción, yo un primerizo ratón de biblioteca que gusta de la teoría técnica, tomaba atención de cada una de sus instrucciones, todo lo que había leído hasta entonces nunca lo había puesto a prueba, pero ya era la hora de hacerlo, aunque algunos me advirtieron que quizás debía esperar un poco más para ir por mi primera vez. Pero ya era tarde, ya la promesa había sido hecha y mi cuerpo internamente me impulsaba a este momento.

Pasan unos minutos mientras ordenamos el equipo, nos ponemos el arnés, el casco, nuestros fierros y finalmente nos encordamos, ahora dependemos el uno del otro me dice JP, tomamos nuestras mochilas, no dejaremos nada en la base de la ruta. JP me asegura, me dice listo y comienza a progresar, el primer avance es sobre un resalte que baja desde una placa, pasa sobre el y se monta agilmente apoyándose en la roca que tiene a su derecha, avanza un poco y coloca el primer seguro, luego progresa de izquierda a derecha hasta llegar a una pequeña aguja donde monta una cinta con el segundo seguro, un seguro psicológico; retoma el paso y llega a un vértice al cual nombro como escaparate, toma un diedro que esta sobre este escaparate y asciende su cuerpo hasta la terraza superior, luego desaparece, no oigo nada más que el viento y el correr del agua en el estero en el fondo del espolón, desapareció el tintineo de los fierros que JP cargaba que tanta seguridad me brindaban, muchos minutos pasan y la cuerda no se mueve, me preocupo, pasan más minutos… hasta que por fin escucho un “listo!!!” a viva voz.

Me preparo, ya es mi turno, tendré que dar el primer paso, si lo supero, creo que todo ira muy bien, pero aun queda un poco de miedo en las venas. La cuerda comienza avanzar, poco a poco desaparece de mis manos, tal como acordamos, comienzo a gritar, 10… 8… 6… 4… 2… por fin me toca, quito el seguro y desarmó la reunión, la cuerda esta tensa, aunque no tanto, lo justo como para sentirme libre, y entonces pongo por fin mis manos sobre la roca, su textura es distinta, es granito, se siente cálida algo porosa pero en su justa medida, me irradia con una energía extraña…

Rápidamente comienzo a avanzar, palpo cada línea de fisura, me tomo de cada manillón y me adhiero a la roca como si fuera un geco, enfilo por la derecha y subo rápido hasta el primer seguro, sobre este veo un buen agarre donde juntar manos, pienso rápido y me tomo de el, no voy a la travesía, en su lugar me empotró en forma inversa en la roca de mi derecha, avanzo como si fuera una lagartija y llego en dos o tres movimientos hasta la aguja para sacar el segundo seguro, subo hasta el escaparate y en otro par de movimientos ya estoy colgando del diedro y avanzando hasta la terraza, sigo subiendo casi como el viento, en algunos pasos doy gritos de euforia, ya falta poco hasta que por fin llego a la primera reunión. JP me asegura y nos damos un fuerte apretón de manos, estoy muy feliz, he progresado el primer tramo sin problemas, con una energía y una concentración que desconozco. Saco la cámara y le pido a JP que retrate mi felicidad después de realizar mi primera parte del ascenso.

Pero hay que continuar, recién llevamos el primer tercio y aun falta bastante por progresar, reemplazo mi seguro, me acomodo y aseguro a JP. Listo!! y se lanza nuevamente al vació, comienza a subir por una fisura muy recta, con buenos agarres, pero con varios desplomes negativos, los movimientos son como de culebra hasta que sube a la terraza y pone el siguiente seguro aprovechando un buen grupo de cordines. Una vez terminado el seguro, avanza hacia su izquierda por la terraza hasta llegar a un techo bastante negro en donde pone otro seguro, el techo se ve difícil de superar, busca un poco, pero sólo encuentra la salida colgándose en el vació, hacia la saliente de la izquierda, en ese momento hasta yo contengo el aire, esperando a que logre superarlo, una caída en ese instante sería muy fea sobre todo por el péndulo que daría, pero la creatividad esta en el aire y logra superar el paso rápidamente.

Sigue subiendo, cada vez más alto, ya no va poniendo tantos seguros, sube y sube, hasta que lo veo desaparecer entre unas aristas, espero unos minutos y la cuerda vuelve a estar tranquila. Al rato grita nuevamente Listo!! y la cuerda vuelve a desaparecer de mis manos, ya estoy listo, desarmó la reunión y comienzo otra vez a avanzar, me empotró con todo lo que encuentro, mi cuerpo se exige al máximo, mi respiración va lenta y continua, logro superar los desplomes y llego al seguro, recupero el material y avanzo por la terraza, a medio andar, hay otro seguro, este me cuesta mucho más sacarlo, no se mueve esta empotrado, pienso que hacer, luego recuerdo un pequeño texto “si el empotrador no se mueve de ninguna forma, toma un mosqueton y le das unos golpecitos”, realizo la operación con mucho cuidado para no dañar ninguno de los dos equipos y para no tratar de darle a la roca, un golpe, dos, tres, al cuarto ya se mueve, meto mis dedos pero aun falta bastante, otro golpe y ya se suelta, meto nuevamente mis dedos y logro recuperarlo; me siento bien y tranquilo, pude hacer la operación sin mayor complicación ni stress para el equipo.

Me repongo y avanzo hasta el techo, trato de recordar los movimientos de JP, pero ahora estoy libre, puedo jugar un poco, aunque el vacío me espera. Voy por la saliente izquierda veo en el extremo de la placa un buen pie pero me exige estirarme con gracia, el trabajo en el boulder me ha ayudado mucho. Por fin supero el techo, subo un poco, al tomar una de las piedras esta se mueve, respiro profundo y logro rápidamente cambiar a otra toma, me recupero, miro hacia abajo, nadie nos acompaña, tomo la piedra suelta y la dejo caer, grito antes piedra!!

Ahora la ruta es un poco más difícil cada cierto tramo, pendo de mis brazos en el vacío, en otros mis pies deben llegar hasta mis hombros, la elasticidad y la fuerza se hacen norma, tras unos buenos pasos llego a los diedros y enfilo hasta la arista, por fin llego a la reunión, esta lleno de cordines y JP ya esta listo para salir apenas me aseguro. Al minuto parte raudo, el sol ya esta sobre nosotros, pero el viento nos refresca, la ruta va por un muro casi vertical, adornado de quiscos aferrados al muro casi por arte de magia. Veo entre el sol que JP pone un par de seguros y desaparece tras unas matas, al rato volvemos a repetir la operación de recuperación y a los minutos comienzo a progresar, mientras canto una extraña melodía que mezcla japones, chino e inglés con algo de trabalenguas, cuando llego a una pequeña terraza en donde esta un seguro, me visita un picaflor, quizás atraído por alguno de los colores que visto, el naranjo en mi casco y mi mochila o el amarillo de mi buff o quizás por el azul flúor del jugo Go que llevo atrás.

Sigo avanzando y por fin llego ha una gran terraza después de elevarme desde un desplome, al recuperar la vista veo un poco más arriba a JP sentado en un gran trono de piedra, mientras recupera la cuerda, llego hasta el y me aseguro a la reunión que ha montado. Nos hidratamos, la felicidad me hace eco, conversamos un poco, me indica que aun queda un último esfuerzo. Frente a nosotros, hay un muro con una gran grieta, sobre el cual esta la cumbre de esta ruta. Al rato JP ya esta avanzando, para llegar al muro hay que superar unas lajas sueltas, no lo veo resuelto, por lo que sugiero que baje y las rodee, lo hace y las supera sin dificultad, luego empieza a subir el muro, no se ve lugar para poner un seguro, por lo que progresa con mucho cuidado. Después de algunos movimientos, ya esta en la cumbre, por fin a terminado, desparece un poco más atrás y grita Listo!!, ahora voy yo, me lanzo sobre las lajas con seguridad y ligereza, estas ni se mueven, me adhiero al muro y progreso de lado por la fisura, luego empotró en la grieta, no hago la travesía hacia la izquierda, en vez de eso prefiero la adherencia y el movimiento rápido, junto manos y me elevo en el vacío. Ya estoy en la cumbre, estoy vivo!!.

Comemos un sandwish y nos tomamos el jugo, pronto montamos el rapel, le pido ir de primero, hace un buen rato que no practico el rapel y quiero hacerlo, pongo la cuerda en el descendedor y aseguro el freno, un freno psicológico también. Comienzo a bajar voy ordenando la cuerda mientras bajo, me siento muy bien y bajo con facilidad, hasta que llego a una terraza, en ella veo una placa dedicada a un montañista muerto en ese mismo lugar. Al rato es el turno de JP, baja sin problemas y recuperamos la cuerda, luego de guardarla comenzamos el descenso por un feo acarreo, piedras van, piedras vienen, pero llegamos hasta el lecho del estero sin inconvenientes.

Por fin hemos terminado, la felicidad me embarga, no me saco los lentes para que JP no se de cuenta que me caen lagrimas por todos lados, lagrimas de felicidad, esas mismas que me corrían cuando hicimos  la travesía en Longaví con Cris o cuando hice mi cumbre sólo en el volcán Descabezado, otras tantas derramadas a escondidas de la Clau en la Punta Equivocados o las que brotaron por primera vez en mi primera cumbre en el volcán Villarica hace tantos años atrás.  Siempre son lagrimas de felicidad.

Sigo estando feliz 😀

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tan dulce como el viento

Mi respiración se hace pesada, mis pasos lentos me han llevado lejos, mis sentidos se relentisan y distorsionan. Con cada paso, avanzo lentamente hasta la cumbre que se yergue frente a mí, a unos metros, un pequeño esfuerzo y llegare. Estoy sólo en esta inmensidad, ya ni el viento me acompaña, por cada paso que doy retrocedo varios más, intento mejorar el ritmo trepando la roca roja y porosa del volcán que está bajo mis botas, tropiezo un poco y doy contra un mar de piedra pome que cubre una montaña de hielo bajo sus mantos, me detengo y respiro profundo para recuperar mi aliento, un pequeño descanso parece una eternidad, pero falta poco, un poco de dulce para recuperar la energía y dar el último ataque para tocar el cielo.

Vuelvo a retomar el camino, rocas pasan frente a mi cayendo hacia el infinito como si fueran pétalos de una rosa que se dejan llevar por el viento, este mar blanco, de polvo y piedras que parecen jirones, se impregna en todo, está en mi cara, en mis labios, en mis manos, en mi ropa, por dentro y por fuera, la sensación es extraña.

A poco andar comienza a sonar música, no sé si estoy delirando o es efecto del cansancio, pero no, nada de eso, de alguna forma extraña mi celular se ha encendido y comienza tocar el soundtrack para cumbre que siempre llevo conmigo, como si fuera magia, cada acorde sigue mis pasos, la cumbre se ve muy cerca, pero es sólo una apariencia, pasa un tema, luego otro y otro y pareciera que no me moviera, que cada paso que doy me dejara en el mismo lugar, voy tan lento y con tan poca energía, que hasta una oruga se convertiría en mariposa antes de que yo llegara al final del camino, hasta que la música se acaba y ahí está.

Se termina la huella y llego al portezuelo de cumbre, una cumbre que es un cráter cubierto por un glaciar cóncavo trepado por penitentes que me invitan a bajar hasta su centro para tragarme y no dejarme ir, pero me niego, prefiero rodearlo y subir a una de las torretas de laja que se apilan y caen al vacío, trepo para tocar el cielo y ver el infinito sobre las onduladas arenas del olvido, vuelvo a respirar profundo, esperando un poco de viento, pero este se niega a refrescarme, a envolverme con su dulzura, me niega su compañía, vuelvo a estar sólo.

Me quito el equipo para acomodarme, lo dejo al lado de un grupo de rocas en donde encuentro unas lajas apiñadas como si fueran leños a punto de ser encendidos, al mover algunas encuentro un pequeño tesoro, un altar minúsculo dedicado a alguna deidad femenina que desconozco, la patrona del volcán me imagino, bajo ella, en una bolsa llena de moho encuentro un manojo de testimonios, trato de buscar el de algún amigo, pero el papel se deshace entre mis dedos, recupero lo que puedo y lo protejo con algo más seco, saco un lápiz y al reverso de una hoja escribo “aquí estoy ahora, donde quiero estar, por obra y gracia de mis sueños”, no dejo nombre, no dejo fecha, sólo un sentimiento, sólo un deseo.

Duermo un poco, pienso esperar a que llegue la noche y quedarme al abrigo de las rocas que me acogen como si fuera un grano más de arena entre ellas; el tiempo pasa, al abrir mis ojos siento el deseo de sentir en mis labios un poco de agua, un poco de dulce, un poco de hambre, un poco de otros labios, vuelvo a cerrar los ojos y al volver a abrirlos recuerdo donde estoy, tan cerca del cielo como si fuera un sueño.

Me siento mejor, aun el sol despunta su brillo sobre las blancas dunas del valle que está bajo mis pies, aprovecho la recuperación para comer y saciar mi sed, la energía vuelve a fluir por todo el cuerpo, el ánimo y la motivación resuenan en mis pensamientos, las ganas de volver y dormir tranquilo en el calor de mi campamento surgen con ímpetu, vuelvo a comer un poco de fruta, tan dulce que me recuerda otros viajes, otros sueños y otros dulces vientos, me decido, es hora de volver.

Tomo el equipo y lo monto en mi espalda, ya pesa muy poco, tan poco que casi ni lo noto; me despido no sin antes dejar todo como si nunca hubiese estado ahí, sólo falto borrar mis pasos y mis deseos. Ahora sí, enfilo mis pasos por la huella que seguí, pero pronto la dejo para dejarme llevar por el viento que me lleva donde yo quiero, voy rápido, tan rápido que me mareo cuando me detengo, progreso por el vacío, con los ojos cerrados y el viento me lleva, me lleva tan lejos.

El descenso ha sido tan rápido, en línea recta, creando mi propia huella, dejando una estela de sueños, de deseos, de imágenes, de sonidos y de mi aliento. Ya estoy cerca, a lo lejos veo ese punto naranjo que me espera, con el abrigo, el calor y el alimento.

Por fin he llegado, envuelto en arenas blancas que me hacen ver como un fantasma que aparece de entre la nada, me sacudo hasta que por fin vuelven los colores de mi equipo, el rojo de mi corta viento, el gris de mis pantalones, el negro de mis guantes y de mi pelo. Bajo al agua y me refresco, estoy feliz, tan feliz que casi me dejo llevar por el torrente que me envuelve, la sensación de satisfacción me sobrecoge.

soy feliz… ya he vuelto…

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Pensar mucho hace mal??

Me gustaría saber por que cuesta tanto resolver algo que quizás es muy simple, pero que a mi se me hace un lío. Es tan dificil resolver como debo ser frente a cierta persona, cuando frente a otra no ocurre lo mismo, o es totalmente al revés, lo que es bueno para uno, para el otro no lo es y ahí vivo entrampado, sin resolver…

que hago finalmente??? me entrego, me doy o me quedo sólo…

quizás ya he perdido todo tipo de romanticismo, de respeto, de interés,  me siento mejor abrazado a una roca muchas veces o confio más en mis fierros de escalada que en alguna persona…

pero…

hay que confiar, ser fuerte y salir adelante… no debo ser tan pesimista y ya el tiempo me ha demostrado que me puedo encontrar con grandes personas, quizás yo debiera ser el cambie y no esperar eso del resto…

por lo menos me gusta pensar en ella y eso ya es un avance… ya no estoy pensando en rocas, hielos, nieve, cumbres, nubes, animales y viento todo el día, vuelvo a escuchar música, pero ahora la disfruto… el trabajo esta más relajado o eso trato de pensar, igual me desvelo y estoy metido en mil cosas… pero me doy tiempo para pensar en ella… y ella hará lo mismo??

sería tan feliz con un poco de afecto y cariño, demás que si lee esto pensara que soy un mamón o quizás no… en fin…

a seguir subiendo cerros mejor…

hasta que llegue el momento y la persona indicada, que me acompañe…

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Sueños que se hacen y sueños que se deshacen

Pedir cosas o pedir querer algo a veces es muy peligroso y otras veces muy gratificante, no te das ni cuenta cuando lo que pediste ya te golpea en la cara o ya lo obtuviste, casi sin chistar y no te diste cuenta que lo tenias hasta que ya no esta…

Hoy estoy feliz y debería aprovechar más esta felicidad, aunque es muy efímera y pasa pronto…

Ojala se quede más tiempo rodeándome, es difícil estar feliz, pero esos momentos son increíbles, tanto como cuando el viento susurra en mi oído o el agua de la lluvia o los copos de nieve besan mis labios y mi rostro…

La felicidad esta en compartir, lo que te gusta hacer, con quien vibra por ello en la misma frecuencia, a veces casi sin darse cuenta, una amistad, una palabra de animo, un abrazo, un cariño bien dado…

No se si al buscar ser mejor, se busca la felicidad, la perfección no existe, ni si quiera en la materia artificial, quizás sólo en los sueños que tan lejos a veces están, pero tan cerca que se sienten como si fueran de verdad…

Soñar no cuesta nada y soñar implica estar vivo, y para que un sueño se haga realidad primero debe ser soñado antes que vivido…

Seguiré soñando… ojala no tan sólo… ojala no en mis sueños…

 

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El Placer del Riesgo

Definición: el placer del riesgo es innato y se razona con lo que sigue.

Es una necesidad en ciertos hombre y mujeres. Es el deseo de perfeccionamiento, de ascender, de alcanzar el ideal. Esto implica el placer por la responsabilidad. Ser dueño de uno mismo y dominar el miedo.

Valor: escuela de voluntad, perseverancia, reflexión, disciplina, confianza. El encanto del placer del riesgo es la incertidumbre del éxito.

Consecuencia: Permite el progreso.

> de Carnets du Vertige, Lachenal y Herzog. p 50. 26.06.1942

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